Menores y las Tecnoadicciones ¿Pero estas cosas enganchan?

Quiero empezar esta nueva temporada tocando un tema que hasta ahora tenía un poco abandonado: los menores y las Tecnoadicciones.

Una de las cuestiones que debemos dejar bien fijadas es el tema de la responsabilidad. Como Padres/Tutores de nuestros hijos/alumnos somos responsables de sus comportamientos; sobre todo en lo relativo al uso que hagan de las pantallas, la tecnología o las TICs (llamarles como queráis). Se que vivimos en una sociedad que devora nuestro tiempo, pero ¿qué hay más importante que garantizar la salud y la seguridad de nuestros hijos? A la hora de hablar de tecnoadicciones nos encontramos el primer problema en el propio término. No hay consenso entre los profesionales para tildar este tipo de trastornos como enfermedades mentales; sin embargo si les ponemos nombre:

  • Nomofobía. No-Mobile-Phone Phobia o Fobia a estar sin móvil.
  • Phubbing. Phone y Snubbing, menospreciar a quien nos acompaña y hacerle más caso al móvil que a quien está con nosotros.
  • SBB. Síndrome de la Batería Baja
  • Etc.

Ni tampoco es mi intención que se cataloguen como tal. Lo que si sé es que estos comportamientos existen y los menores sufren por ello. Independientemente de que tengan o no una respuesta médica o clínica, debemos conocer de qué va todo esto.

Foto de fullrepairing.es

Solo por dar un dato, tenemos que saber que cada vez que recibimos un mensaje o un Like en cualquier Red Social, se produce una reacción en nuestro cuerpo. Nuestro cerebro libera Dopamina, que es mismo neurotransmisor que se libera cuando bebemos, apostamos o fumamos. (Más info en www.psicoactiva.com) Cito literal:

La dopamina es la sustancia química que interviene en los receptores del placer del cerebro. Se libera en situaciones placenteras y estimula al individuo a ir en busca de aquello que le ha proporcionado esta sensación. Aquí se encuentra principalmente la comida, el sexo y drogas de abuso, ya que todos ellos estimulantes de la liberación de dopamina en el cerebro…

Esto ya nos da una idea de que estamos ante mucho más que una moda o un uso inadecuado de la tecnología.

Problemas físicos y psicosociales

Las irrupción de las pantallas (no siempre es el móvil) en nuestras vidas es un hecho y cada día es más habitual oír hablar del exceso de uso de las mismas. En muchos casos esto provoca una rotura de los ritmos vitales, lo que termina por acarrear una serie de problemas que pueden ser tanto físicos como psicosociales.

En la parte física es común acabar teniendo problemas de visión, ataques de epilepsia, trastornos de sueño o pérdida de apetito. Todos ellos muy graves, sobre todo para unos niños o adolescentes que están creciendo. Aquí quiero hacer un matiz, todas estas respuestas físicas es muy difícil que se den a edades muy tempranas, sin embargo es el mejor momento para empezar a tomar medidas.

En el aspecto psicosocial en un adolescente lo más relevante es que este uso abusivo puede acabar en un aislamiento, fracaso escolar, o incluso acabar siendo víctimas de algún tipo de acoso (Grooming o CiberAcoso).

Foto de Xatakamovil.com

Menores y Tecnoadicciones. Esas cosas que te llaman la atención

Pero, ¿cómo podemos saber si estamos ante una situación de TecnoAdicción? Lo primero es dejar claro que los diagnósticos quedan para los especialista; de todas maneras sí hay unas pautas que nos pueden ayudar a detectar que algo no va bien.

  • Solo se relacionan por el móvil.
    • Se trata de un claro abandono de todo contacto físico con sus amigos. Todas sus relaciones, conversaciones, juegos… son virtuales.
  • Lo primero y lo último del día… el móvil.
    • Nada más levantarse es lo primero que mira, antes incluso de asearse.
    • El móvil no solo está en la mesilla de noche, sino que pasa la noche en la propia cama, ya que se ha quedado dormido mirándolo.
  • No sin mi móvil.
    • Salir de casa sin móvil provoca estrés y ataques de ansiedad.
    • Quedarse sin batería les ocasiona ansiedad o cambios bruscos de humor.
    • Se ponen agresivos ante cualquier limitación de uso.
  • Mi vida por un selfie.
    • Tienen una necesidad imperiosa por fotografiar y compartir todo lo que hacen a lo largo del día.

Foto de www.eldiariocba.com.ar

Mediación Parental

Muy bien Santi, has planteado todo un repertorio de síntomas que nos deben llamar la atención sobre un problema grave. ¿Y cómo hacemos para no llegar a esto? La solución está en establecer en casa unos criterios de mediación parental adecuados. En AtlanTICs nos gusta llamarles los cuatro pasos:

  • Debemos Acompañarlos (paso 1) en su relación con la tecnología. Desde poner el ordenador en una zona común (el salón por ejemplo) a sentarlos a nuestro lado cuando estén navegando con la tablet.
  • Es muy importante Mostrar Interés (paso 2) por que les gusta, los vídeos que ven en youtube, los amigos que les siguen en redes sociales…, siempre desde el diálogo con ellos.
  • Fundamental Marcar Límites de uso (paso 3) no solo en tiempo, si no en espacios. Nosotros decidimos dónde y cuándo se conectan.
  • Si todo esto lo hemos hecho bien habremos creado el Espacio de Confianza (paso 4) para que llegado el caso de que el menor tenga un problema, seamos a quien acuda en busca de ayuda.

Foto de Entrefamilias.com

La técnica del jarrón tambaleante

Además hay que tener en cuenta que no todas las normas que pongamos en casa deben estar grabadas a fuego, ni ser perpetuas. Esto es como cuando un jarrón se tambalea encima de la mesa. Nuestro acto reflejo es echarle mano y sujetarlo fuerte. Eso está bien, pero no nos podemos quedar sujetando el jarrón toda la vida. Nuestro objetivo es acabar dejándolo nuevamente solo sobre la mesa. ¿Qué hacemos? Pues ir aflojando poco a poco el agarre. Con nuestros hijos es lo mismo, conforme van creciendo las normas en casa se han de ir adecuando, para que ellos adquieran hábitos de responsabilidad y autonomía.

Seamos su referente

Algo de lo que no he hablado hasta ahora es el tema de ser un referente para ellos. Lo he dejado casi para el final aposta, ya que quería que tuvierais toda esta información antes. Si repasamos la lista de síntomas de más arriba… ¿en cuántos de ellos te ves tú reflejado? En este artículo quería hablar de TecnoAdicciones en los menores, pero hagamos autocrítica. Cuánto de lo que los menores hacen es un reflejo de lo que ven en nosotros. Lo dejo en el aire, aunque agradecería tus comentarios.  😉  Sigamos.

Foto de Biologicamente.es

El primer móvil

En el artículo ¿A qué edad le compro el primer móvil? trato de responder a esa pregunta, aunque realmente no cito ninguna edad en concreto y voy a seguir sin mojarme. Algunos expertos dicen que un menor no debería tener móvil hasta los 10-11 años. Lo que no quiere decir que no tenga contacto con las TICs. Por otro lado está la limitación legal de tener Redes Sociales, que por ejemplo en España es a los 13 años (más info en Derechodelared.com). Pero también es cierto que hay mucho que hacer en Internet a parte de las Redes Sociales. En cuanto a qué edad diría yo, pues… depende (no se olviden que soy Gallego 😉 ). Y es que esa es la madre del cordero. Todo va a depender del uso que le vaya a dar el menor, de su capacidad para autogestionarse, de sus habilidades sociales, de su madurez… De todas maneras hay unas pautas de uso, dictadas por IS4K.es, que nos pueden ayudar a orientarnos.

  • Hasta los 5 años. A estas edades la navegación por Internet debe ser siempre acompañados. Además los adultos decidiremos qué ve y cuándo lo ve.
  • De 6 a 9 años. Empezamos a cederles cierta  autonomía en los contenidos, pero instalando Controles Parentales en los dispositivos que usen; de esta manera limitamos contenidos y horarios. Les explicamos el motivo de estas limitaciones, para que empiecen a ser conscientes de los peligros que existen.
  • De 10 a 13 años. Llegan los Juegos On Line y las Consolas. Posiblemente ya los haya usado antes, pero es el momento de conocer qué es el PEGI (https://pegi.info/es) y los límites por edades de los juegos. Las estadísticas dicen que a estas edades llegan los primeros móviles. Puede ser un buena excusa para firmar un contrato (https://www.iwomanish.com/ninos-padres-tablets-smartphones-contrato-de-uso/). No olvidemos que como en cualquier contratos, las dos partes tienen algo que decir.
  • De 14 en adelante. A partir de aquí el móvil es el rey. La Ley les habilita para decidir con quién comparten sus datos (fotos, comentarios, ubicaciones, gustos, aficiones…) Lo que nos lleva a un dilema que debemos tener presente. El móvil puede ser de un adulto, pero sus contenido pertenece al menor y son inviolables. Ahora más que nunca debemos hablarles de Reputación On Line, de Respeto a los Derechos de los demás, etc.

Como veis hemos ido aflojando ese jarrón que citaba anteriormente, siempre buscando que vayan adquiriendo habilidades y autonomía para llegar a reconocer cuándo pueden están entrando en un cuadro de adicción.

Foto del Elmundo.es

Pero…¿y si sí?

En el caso de que nos parezca que tenemos un problema, bien por que veamos que se dan la mayoría de los síntomas que citaba antes, o sencillamente por que nos salta ese chip que nos implantan al nacer nuestros hijos, ¿qué hacemos? Lo primero es no volvernos locos, ni correr como gallinas sin cabeza.

  • Empecemos por escuchar y dialogar con el menor, sin juzgar. La mejor manera de asegurarnos una buena comunicación es tendiendo puentes y si empezamos por acusarlos difícilmente construiremos esos puentes. Esa comunicación es vital para saber realmente cual es la situación y son ellos los que nos la tienen que contar.
  • Un menor es más comunicativo si se siente escuchado y si tiene la autoestima alta. Por lo tanto debemos procurar que se sientan queridos y apoyados para que vean que pueden confiar en nosotros.
  • El siguiente paso es… marcar los pasos  :lol:. Nada de improvisar, sentémonos y redactemos una hoja de ruta pactada con el menor. En ella destacaremos cuál es la situación actual y qué pasos vamos a dar. El mero hecho de ponerlo por escrito ayuda a tomar consciencia de ello.
  • Como a estas alturas se nos estarán acabando los recurso, no pasa nada, busquemos asesoramiento. Para empezar os recomiendo acudir al programa de is4k.es (https://www.is4k.es/ayuda) o en todo caso podemos acudir al Orientador del Centro Educativo o a nuestro Centro de Salud.

Conclusión.

Acabando de escribir este artículo descubrí este otro en la SEXTA (enlace), en el que citan un estudio que determina que la adicción no está en los dispositivos, sino en las redes sociales. Cito literal:

Sus resultados revelan que el problema no se encuentra en una dependencia del terminal propiamente dicho, sino que lo que nos mueve a abusar de su uso es el deseo de interacción social.

Como en otros órdenes de la vida, el problema no está en el dispositivo, sino en el uso que se le dé. Debemos coger consciencia de que esas redes sociales están diseñadas para que pasemos el mayor tiempo posible en ellas. ¿Entonces me borro Santi? No digo eso, Solo creo que debemos aprender a gestionar los tiempos. Como con cualquier cosa nueva (Internet, las Redes Sociales, el Whatsapp…) esa novedad nos pide estar todo en día con ello. Pero ya está, ya pasó.

Voy a acabar como empecé. Es nuestra responsabilidad como adultos (padres o educadores) ser un referente para los menores. Y eso se hace dando ejemplo con un uso correcto y marcándoles los límites adecuados. Tanto en lugares de uso como en tiempo.

Así que todos tranquilos, esto no es el fin del mundo. Vivimos en la Era de la Comunicación. ¡Pues vamos a aprovecharlo! Hay muchas fuentes de información válida; así que en lugar de pasarte tantas horas en el Facebook… 😈 ¿por qué no buscas un poco más en Google?

Para empezar, te recomiendo que le eches un vistazo a esta entrevista a Simon Sinek, te ayudará a entender mucho de lo que aquí te cuento.


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