Bulos o noticias falsas ¿Y qué mal hago con compartirlas?

Desde hace unos años se vienen realizando el Día de Internet Seguro (Safer Internet Day) cada primer martes del mes de febrero. Un evento promovido por la red INSAFE/INHOPE, en el que se trata de hacer un poco más de ruido del que ya se hace todo el año, promoviendo un uso seguro y positivo de las tecnologías digitales, especialmente entre niños y jóvenes. Además de esta jornada organizó INCIBE en el Museo Reina Sofía el pasado día 5  de febrero, los CiberCooperantes (ya somos más de 700) tratamos de participar desde nuestras ciudades o comarcas, con charlas y/o talleres.

Por lo que a mi respecta, tuve la gran suerte de hacerlo, no con una charla, sino con dos. Como no podían ser las dos el mismo día, se hicieron en dos martes consecutivos:

Ambas tuvieron lugar en las Aulas CeMIT de sendos ayuntamientos. Las dos estaban orientadas a adultos, con un rango de edad bastante amplio. Esto hizo que las reuniones fueran más enriquecedoras, con comentarios y opiniones muy variadas. Toda una experiencia, os lo aseguro.

Diferentes generaciones, diferentes puntos de vista

Hablamos de diferentes temas, pero la mayor parte del tiempo se lo dedicamos a tratar de explicar qué es eso de las Fake News. Cada vez que tengo un auditorio de adultos trato de tocar el tema de los bulos o noticias falsas. Los que no nacimos inmersos en un mundo tecnológico, tenemos un problema con distinguir las noticias reales de las que no lo son. Tendemos a dar por bueno todo lo que vemos en una pantalla. Eso es porque nos criamos en una época en la que solo había uno o dos canales de televisión. Programas como el Telediario, Informe Semanal, o La Clave tenían el marchamo de veracidad y eso se nos ha grabado en el ADN.

La clave – Elecciones de 1982 – RTVE.es

Para los más jóvenes en cambio, es totalmente al contrarios. El problema (o una característica, no  lo sé) que yo veo es que no dan por serio o real nada de lo que ven en una pantalla. Para ellos todo es entetenimiento. Sin duda, cualquiera de los dos extremos merece una reflexión.

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El Rubius, Youtuber. Fuente: esports.eldesmarque.com

Yo soy periodista, tu eres periodista, el es periodista

A esto hemos de sumarle que hoy en día cualquiera puede crear una página web y desde ella transmitir noticias, reales, bulos o noticias falsas, para luego difundirlas por cualquiera red social y aplicación de mensajería. Es algo que, como en todo, tienes adeptos y detractores. Las redes sociales mayoritarias (Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp…) están tratando de limitar esa difusión de noticias falsas en sus plataformas, pero es una ardua tarea.  El primer filtro lo debemos poner los propios usuarios. Antes de compartir cualquier contenido, debemos plantearnos dos cuestiones:

  • ¿Esto le interesa realmente a alguien?

  • ¿Quiero que me vinculen con esta información?

Hay que tener en cuenta que cada día estamos creando y actualizando muestra Reputación OnLine. Los bulos o noticias falsas también condicionan esta impronta que dejamos.

Además de esto, hay otros motivos por los que debemos plantearnos  si queremos compartir algo que nos llega por WhatsApp, Facebook o correo electrónico. Básicamente tienen mucho que ver con sus consecuencias.

El voto orientado desde las redes sociales

La manipulación y orientación del voto a través de las redes sociales ha quedado más que demostrada. Casos como el Brexit, Trump, etc dejan en evidencia como estos medios, con su alcance y viralidad, son una herramienta política que ningún partido puede permitirse no usar. Pero no es este uso en  el que centramos las charlas de Ortigueira y Fisterra.

Agencias diseñadas para crear noticias falsas, una manera silenciosa de moldear a la opinión pública

En esta ocasión opté por otros temas que me parecen igualmente necesarios de tratar. Ya adelanto que en este artículo no voy a hablar de las consecuencias legales, que también las puede hacer, de compartir contenidos falso. Eso lo dejo para más adelante.

Esto es alucinante, compártelo con todos tus contactos

Los bulos o noticias falsas han existido siempre. Somos seres sociables y nos gusta compartir lo que sabemos o lo que nos llama la atención. Es fácil que se use en beneficio de unos pocos con escasos escrúpulos. Desde que se popularizó el uso del correo electrónico existen estas cadenas de mensajes que deberás compartir para repartir buena suerte, fortuna o los dones de algún santo de turno.

El interés oculto en este tipo de mensajes, no solía ser otro que el de recopilar direcciones de correo a las que posteriormente remitir publicidad. Un trabajo que les hacíamos (y hacemos) gratuitamente a los creadores de esas cadenas virales.

Buscando hogar a unos cachorritos

Otro ejemplo de cadenas dañinas son las que apelan a nuestros sentimientos. ¿Quién puede pensar que hay algo malo en compartir una iniciativa para encontrar hogar a unos cachorros. Pues sí que lo hay. El daño no está en los cachorros como comprenderéis, sino en el número de teléfono que acompaña al mensaje. Un número que suele ser de alguien completamente ajeno a esa campaña. Alguien que ni siquiera tiene cachorros. Alguien que va sufrir las consecuencias de un bombardeo de llamadas, del que nosotros hemos sido cómplices creyendo que realizábamos una buena acción.  ¿Os imagináis vuestro número de móvil en una de estas cadenas?

Tengo algo que te interesa mucho. ¡¡Descárgalo YA!!

Una variante que ha “saltado” de los correos electrónicos a redes sociales de mensajería como WhatsApp, es la que lleva asociado al texto del mensaje algún enlace o archivo adjuntos. Usando los mismos mecanimos de activación neuronal:

  • Apelar a sentimientos.
  • Usar fotos de gente famosa.
  • Pretender una buena acción.
  • Una oferta increíble…

La intención de estos mensajes es hacernos compartir mensajes, esta vez cargados con enlaces o archivos adjuntos que muchas veces son más de lo que parecen. En el caso de los enlaces nos pueden enviar a webs de contenido inapropiado, pornográfico o similar. O incluso nos pueden proponer alguna oferta irresistible que acabe siendo una estafa.

En el caso de que el mensaje contenga un archivo adjunto, descargarlo sin estar seguros del contenido puede abrir la puerta de nuestro dispositivo a malwareque nos haga perder mucho tiempo y dinero, además de poner en riesgo nuestra privacidad. A esto hay que sumarle la responsabilidad que adquirimos al compartir este tipo de mensajes y provocar estos mismos daños a terceros.

Prudencia y Sentido Común

La pregunta natural que nos podemos hacer llegados a este punto es ¿y qué hago para evitar todo esto? Permíteme que te de dos tipos de recomendaciones.

  • Primero tratar de tener el dispositivo (móvil, tablet, ordenado…) actualizado. Tanto el antivirus, los programas y aplicaciones, como el sistema Operativo, deben estar en sus versiones más recientes.
  • Y en segundo lugar, adoptar una actitud crítica. El sentido común debe ser una premisa en nuestras relaciones On Line.

Pautas y consejos

Diferencias la información valida o cierta de la que no lo es se ha puestos bastante complicado. Pero eso no quita que no podamos seguir una pautas que nos ayuden.

  • No te quedes con el titular. Si estamos hablando de una noticia de una web, léela antes de compartirla. Hay técnicas de marketing que aprovechan nuestra impulsividad. Está demostrado que la mayoría no leemos todo lo que compartimos.
  • Confirma antes de compartir. Si te llega un mensaje al WhatsApp, haz un copia y pega en Google antes de compartirlo. Esta es una buena forma de saber cuanto tiempo lleva circulando, si es un bulo y si ya ha sido desmentido.
  • Ten tus propias fuentes fiables. Hazte tu propia lista de páginas fiables. De la misma manera que eliges los periódicos o revistas en papel que lees, hazte tu propia lista de webs de noticias. Recuerda que nunca fue tan fácil como hoy en día crear y publicar noticias. Infórmate desde fuentes fiables, no solo por lo que otros compartan en redes sociales.

Tranquilo. No estás solo.

Para finalizar te recomiendo que acudas a la siguiente lista de web o perfiles en redes sociales cuando tengas dudas. Están especializadas en desmentir y desenmascarar bulos o noticias falsas (Fake News, que diría un inglés).

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